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Expresiones que estáis usando mal y no lo sabéis

October 1, 2018

A veces tengo «discusiones» absurdas. Y lo pongo entre comillas porque ya hace años que aprendí a escoger mis batallas, así que «discusión» a lo mejor es un término un poco exagerado, porque, por mi parte, el problema se reduce a decir dos frases, repetirlas seis o siete veces como un disco rayado y esperar a que el otro se canse. A veces se cansa rápido y a veces se obsesiona y puede seguir hasta el infinito buscando una manera de quitarme la razón, pero yo ya no estoy ahí. Me he ido a mi planeta, donde hago muchísima más falta y la gente que lo habita (es decir, yo, yo y yo de mal humor) entiende sin problemas que hay una diferencia sustancial entre «admitido» y «correcto». Ya no digamos entre «correcto» o «incorrecto» (y no, «suena feo» no convierte la opción incorrecta en correcta os pongáis como os pongáis).

 

No sé si porque los locutores de televisión (en concreto los deportivos, que deberían sufrir los horrores del peor de los infiernos sintácticos, donde los golpearán con el María Moliner hasta que escupan frases bien construidas) cada día hablan peor o porque lo malo se pega antes que lo bueno, hay construcciones y palabras que se expanden como virus y que todo el mundo repite y piensa que son maravillosas y, sobre todo, correctas. Y no. Y a ver cómo se lo refutas a alguien cuyo mejor argumento es: «Pues yo se lo oigo a todo el mundo…».

 

Conste que sé que el lenguaje es algo vivo y evoluciona, y me parece perfecto que se vayan produciendo cambios, pero como para la escritura soy un poco talibana, preferiría que los cambios empezaran por el lenguaje «de la calle» y luego se trasladaran a las novelas. A ser posible, cuando ya estén aceptados y lleven mil años en el vocabulario común. ¿Qué? Es mi manía y me la f… eh… la acepto sin problemas. Como acepto las de los demás, os lo creáis o no.


Porque aquí viene la segunda parte de mi problema de hoy: mi trabajo es marcar las palabras o expresiones que no son correctas (o no del todo) y no es algo personal, ni intento juzgar a nadie, ni me importa. No tengo tiempo para juzgar. Estoy demasiado ocupada intentando que los plazos no se me echen encima, gracias. Insisto, es mi trabajo, pero es vuestra novela, y aceptáis los cambios o sugerencias que os apetezca. No me voy a mosquear. Una vez más, no tengo tiempo. Si no entendéis esto, os sugiero que leáis esta fantástica entrada de la wonderfulosa Gabriella Literaria (aka Gabriella Campbell), donde os explica muy clarito cómo afrontar vuestra primera corrección.

 

Dicho esto, nadie suele discutirme, por ejemplo, cuándo va una tilde o no o cuándo una palabra lleva hache. Se supone que la que sabe soy yo (a veces sé cosas solo porque sé dónde buscarlas, conste. Al fin y al cabo, soy casi humana) y que por eso me pagan para cambiarlo. Pero cuando ya hablamos de extranjerismos o expresiones que consideramos comunes y perfectas, el tema ya se complica.

 

Supongo que aquí cada uno tiene sus manías y yo más que nadie, lo reconozco. Y como ya he hecho un par de veces, me pongo en pie, miro a la concurrencia y digo con voz monótona: «Hola, me llamo Silvia y me caen gordos los extranjerismos en las novelas». Que, a ver, si queréis usar «hall» en lugar de «recibidor», no me voy a enfadar ni nada, pero os lo voy a marcar. Y si escribís «beige» en lugar de «beis», pues también os voy a decir que existe esa forma. Que después podéis hacer lo que queráis, insisto, pero yo tengo que hacer mi trabajo y me gusta hacerlo lo mejor posible. Nota al margen: aunque suelo preferir las formas adaptadas y las palabras en castellano, nadie, nunca, jamás, me obligará a escribir «güisqui», que es fea, pero fea con mayúsculas, subrayada y en negrita, o, los dioses no lo permitan, «cederrón» o «jonrón», que suenan a enfermedad venérea. Ya, lo sé, pero nunca he dicho que mi coherencia sea perfecta. Ya sabéis, casi humana y esas cosas.

 

Conste que esto tampoco me da grandes problemas. El escritor dice «a mí me gusta más «parking» que «aparcamiento», yo me encojo de hombros y todos contentos. Pero a veces, ay, a veces. A veces surgen expresiones o palabras que están tan, pero tan extendidas, que, no sé por qué, a alguna gente le ofende que se las señales, porque «las dice todo el mundo». Voy a repetirme: que me da igual que las pongáis. En serio. Que es vuestra novela, no la mía. Así que he recopilado unas cuantas y así os remito aquí cada vez que queráis iniciar una discusión. Porque tengo poco tiempo y mis únicos objetivos en la vida son la paz y la tranquilidad, y si ya está todo explicado, a lo mejor no tengo que repetir mil veces «Se desaconseja, pero es tu novela, haz lo que quieras» (estas son las dos frases que os decía. El autor repite: «¿Pero es incorrecto?» y yo, bloqueada, respondo: «Se desaconseja». «Pero lo puedo poner, ¿verdad?». «Se desaconseja, pero es tu novela, haz lo que quieras». Y así hasta el infinito y más allá).

 

Los calcos innecesarios

 

Para empezar, por si os estáis preguntando qué es un calco: a veces, tomamos prestadas palabras o expresiones de otras lenguas porque nos hacen falta. Tenemos un vocabulario impresionante, pero aparece algo que necesita un nombre y se lo robamos a otro idioma que ya lo tenga. A veces los pillamos tal cual, sin adaptarlos (hardware o pizza), a veces los adaptamos (football pasa a ser fútbol, aunque también hay un calco: balompié) y a veces los calcamos, los traducimos a nuestra lengua y sonreímos tan contentos (jardín de infancia está calcado del alemán kindergarten y asesino en serie es un calco de serial killer. Por ejemplo).

 

Pero a veces nos emocionamos y calcamos expresiones para las que ya tenemos otra que funciona a la perfección y que no necesitamos para nada. Y ahí empiezan los problemas, porque no sé si es que nos suena como novedosa, chachi y culta, de repente la empieza a usar todo el mundo y ya no nos acordamos de la original. Aquí se podría discutir sobre lo que os decía al principio, que el lenguaje evoluciona y todas esas cosas, pero paso, porque el tema tiene demasiada enjundia para un domingo por la mañana, que ya sabéis que es cuando escribo las entradas aunque las publique los lunes, y no estoy de humor para hablar de eso. Solo voy a señalar que algunos usáis sin despeinaros runner, celebrity, royalty, shopping o lo que sea, pero luego no distinguís un porqué de un por qué o insistís en que la RAE ha admitido cocreta y no es cierto.

 

No me lío más y os cuento qué calcos innecesarios estáis usando y ni siquiera lo sabéis:

 

A+infinitivo

 

«El camino a seguir», «las decisiones a tomar», «las opciones a elegir». Sí, lo dice todo el mundo. Son normalísimas. Vale, pues son un calco innecesario del francés y se desaconsejan. Y que nadie me pregunte si son incorrectas, porque me voy a poner nerviosita y voy a repetir que son un calco innecesario y que, como todos los calcos innecesarios, se desaconsejan. Y podemos entrar en bucle. Y paso de vosotros (expresión que, por cierto, también es un calco del francés. ¿Qué? Ya os he dicho que no siempre soy coherente).

 

A día de hoy

 

Otro calco del francés (aujourd’hui, que significa hoy, y sí, están locos estos franceses) para el que tenemos mil expresiones en español: hoy por hoy, hasta hoy, hasta ahora, hasta este momento… Así que es como un poquito innecesario, como veréis. Y ahora habrá quien venga y me diga que no le suena igual, y yo me encogeré de hombros porque no he venido aquí a discutir, que ya os he dicho que hace mucho que elijo mis batallas con mucho cuidado.

 

Por contra

 

Esta es tan espantosa que cuando he intentado escribirla, hasta el oligofrénico corrector de Word me la ha cambiado por la que debe ser: por el contrario. Una vez más, se la hemos copiado a los franceses (par contre) y ya está bien de robarles, pobre gente, que bastante desgracia tienen con sus conjugaciones imposibles.

 

En adición de/a

 

De verdad, ¿qué necesidad? Que suena fatal. «En adición a esto, le diré que…». ¿Qué problema tiene «además»? Los ingleses dicen «in adition (to)», pero lo dicen ellos, dejadlos vivir, que ya usáis un montón de palabros en su lengua todos los días.

 

A nivel de

 

Seguimos con los franceses (au niveaux de), pero con un matiz. Se puede usar «a nivel de». Sin problemas. Pero cuando se refiere a altura, literal o metafórica: «a nivel de calle», «a nivel de director general», no cuando queremos decir «referido a» o «en el ámbito de», como en «a nivel emocional», por ejemplo.

 

Rodar los ojos

 

Dejad de leer traducciones piratas ¡YA! Pero ya del verbo ya. ¿Rodar los ojos? ¿Pero qué me estáis contando? ¿Os los quitáis y los lanzáis como canicas? Los ingleses usan «roll eyes», cosa suya, pero los españoles los ponemos en blanco. O miramos al cielo. O intentamos vernos el lóbulo frontal, lo mismo me da, pero, salvo Marujita Díaz, aquí nadie rueda los ojos. Que no digo yo que vea mucho esta expresión (gracias a los dioses por los pequeños milagros), pero sí me la he encontrado alguna vez y y y y y… me ha hecho poner los ojos en blanco. Fuertecito.

 

Preposiciones con las que os liais

 

Que sí, que también podéis usar la que no es, que pasa más de lo que creéis, quizá por influencia de otras lenguas, como en los casos anteriores, o porque sí, porque… no sé. Una de las que me hace más gracia es la típica «jarabe para la tos». A ver, ¿queréis que vuestra tos esté cuidadita y le dais un jarabe para que se sienta mejor? Que no digo yo que no sea así, pero cuando me planteo tomar algo tan horrible como un jarabe (de verdad, ¿tienen que saber tan rematadamente mal? ¿No sufrimos ya bastante con la gripe como para añadir el insulto a la afrenta y que «fresa», en realidad, sepa a «horror salido de las profundidades del Averno»?), lo tomo yo, no mi tos. A mi tos, que le den. A ella, en todo caso, le daré un jarabe contra la tos. Contra. No para.

 

Otra que tampoco mola nada y que se repite un montón en la tele y los periódicos: «De acuerdo a». Su uso está muy extendido en América, pero en España se prefiere «De acuerdo con». Que no le veo el problema, en serio. «De acuerdo con el informe…». ¿Por qué «a»?

 

A+sustantivo+a

 

Esta es un coñazo, y perdón por mi klatchiano. Estas construcciones se admiten cuando el primer sustantivo (tomo aire y lo suelto de golpe) es un derivado de un verbo de acción que conserva su carácter verbal. Sí, lo sé. Suena un poco a chino. Vamos a ver: pintura al óleo. Pintar al óleo. ¿Veis el verbo? Pues está admitida la construcción. Pero «barco a vapor» (por mucho que lo digamos todos) debería ser «barco DE vapor» (a ver, no podéis decir «barquear»). Un coñazo, como digo.

 

En/a/con/sobre la base

 

A ver, yo propondría que eliminarais la palabra «base» de vuestro vocabulario y así me ahorraría un montón de explicaciones, pero como ya sé que no es posible, vamos a ver si lo aclaramos.

 

Aunque el uso ya está muy extendido, se prefiere «con base en» antes que «en base a». Si habláis de algo que se fundamenta en otra cosa, podéis usar «sobre la base de», «en función de», «de acuerdo con» y evitar el «en base a». Pero vosotros mismos, que ya os digo que no se censura ya, porque lo dice hasta el gato.

 

«A base de» seguida de un sustantivo, significa que este es su elemento fundamental: «un jarabe a base de hierbas».

 

«Con base en» significa el punto de partida o el fundamento.  Un ejército con base donde sea, por ejemplo. Cuando se usa como fundamento, en lenguaje culto se prefieren otras formas, como «de acuerdo con» o «en función de».

 

Vestir en

 

Esto no sabía si ponerlo en los calcos o aquí. Y va aquí porque me olvidé de ponerlo antes y no me apetece nada volver atrás, que ya lo haré un par de veces cuando relea la entrada para comprobar que no tiene erratas (y que alguna se colará, fijo. Pero solo aparecerá cuando la publique). Vestir en traje de tres piezas o vestir en rojo, son calcos del inglés (dress on, creo. No tengo ganas de mirarlo. Cuanto más se acerca el final de la entrada, más vaga me vuelvo). Vestimos trajes o nos vestimos con un traje. Pero no «en». Y nos vestimos «de rojo» no «en rojo».

 

Para acabar, y para demostrar una vez más que la coherencia no es lo mío

 

Bizarro, por ahora, no significa raro o extraño o extravagante o sangriento o… No, al menos, en español. En inglés y en francés, sí. Y se lo hemos copiado. Y nos ha molado tanto y lo hemos usado tanto, que la RAE ha dicho que lo va a admitir, pero aún no lo ha hecho y sigue significando lucido o valiente y nada más. Y si lo usáis con el otro significado, os lo voy a señalar y os voy a decir que no significa lo que creéis que significa. Pero me va a fastidiar, porque lo he escuchado tanto, y la palabra es tan chula, que estoy deseando que la admitan para poder usarla de una buena vez. Y me mola cuando la veo. ¿Qué pasa? Los seres casi humanos no tenemos que ser coherentes.

 

 

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